martes, 6 de septiembre de 2011

CAPÍTULO XIV

La expresión de su cara, ojeras, el desorden premeditado de su local, decían claramente que algo grande había sucedido, imagine una trifulca de los asiduos concurrentes, pero no las normales sino de gravedad. Con insistencia estuve golpeando la puerta, sin obtener respuesta alguna, lamentaba el tener que marcharme, Anaxímedes se había constituido en el único amigo con el cual pudiese confiar, ya presto a marcharme, por la puerta del sótano emergió una figura, que translucía el agotamiento por el mal dormir, y el temor condesado por el envejecimiento; indeciso observaba al bojoteado hombre, señas me hacía para que me acercara, dudas recurrentes me hacían vacilar.

-¡Anaxímedes! ¿Qué sucedió?- Abrazos efusivos, risas que campaneaban sollozos retenidos, hacían que crujieran ruidos gorgoreaos, acelerando su caja torácica, dueña ella de los sentimientos. -Adrasto, ven, pasa, hazlo con rapidez, que los sonidos se expanden, y corriendo van a posarse en los oídos de los esbirros, que acechan como las moscas a los excrementos, porque si en algo hemos adelantado en el país, es en la anarquía que nos han sembrado sin dar treguas. Sentémonos ¿Deseas beber algo? Son tantos los acontecimientos que desengrana, mi mal trecha cabeza, que como la ebriedad percuta, en explosivos disparejos de acolorados rocíos, acampanados en una irritante sequia de un campeante desierto, que se empeña en descuajar, que a eso deban su existencia, toda la vida; para rato es lo que voy a contarte, bastante desagradable, trágico, que en realidad no lo fuese, si con lo acontecido, se remediaran esas maneras de actuar- -¿Tienes, vodka?- -Déjame, bajar al sótano, lo que sobrevivió, está ahí-

El Gato Roto, era una casa- quinta de las primeras que se construyeron a finales de los años cuarenta, combinando el barroco en su parte frontal, con la incipiente arquitectura petrolera. Lo avasallante, extravagante, de las formas del pensar; y el buscar de los diseños interiores pragmáticos, comodidades, funcionabilidad. Por fuera daba un mensaje siempre en movimiento, una perla diferente, basada su composición en líneas curvas, elipses, y espirales. Estrambótico, sin uniformidad, exagerado, exacérbate para la mente alienada, habituada a seguir por el resto de su vida los mismos caminos. Dentro era amplitud, cada cosa en su sitio, para poder ser usadas con el menor esfuerzo, sin inconvenientes, complicaciones; imitación del pragmatismo gringo. Anaxímedes con inteligencia, y poco dinero, habíale adaptado varios ambientes, confortables todos, pero con características especiales, para las diferentes, mentalidades, deseos, cultura de los asistentes, con audacia creó un salón ejecutivo, que nada tenía que envidiarle a una sala de conferencia, de las más grandes compañías del mundo, poseí los adelantos comunicacionales, tecnológicos, de última generación, siempre actualizándolos, con la misma premura de sus inventores.

Dentro de la misma edificación, podían permanecer, los más variados, y contradictorios personajes; Intelectuales, militares, delincuentes, políticos, sin saber ellos que los acobijaba un mismo techo, como es en la realidad; Apareciosé, Anaxímedes, traía dos litros del digestivo licor, hasta cierto punto, diría que tranquilizado.

-Adrasto, brindemos porque estamos vivos, en realidad es lo único que tenemos, ayer salí a comprar comestibles, por su exclusividad los consigo con seguridad en la Ritz, caros son, pero garantizadas su originalidad, estaba repleto de gente, por las apariencias que a veces engañan, pero que en este caso eran más que evidente, observe la presencia de mucha gente humilde, cancelando sus cuentas con cestas tiques, bonos dado por el estado como dadivas, proselitismo político, en la cola delante de mí, estaba la esposa de un conocido empresario, que frecuentaba esté negocio, cuando los parlamentarios discutían el presupuesto del Estado, era uno de los más activos en esas reuniones.

Les servía personalmente, sabía de antemano los chanchullos que hacían en las asignaciones de los presupuestos; la referida señora molesta estaba, y en voz alta, expresiva de odio, espeto con trémula ofuscación –Esté, bicho Rojo, definitivamente, hasta la exclusividad nos la ha quitado ¿Cómo es posible, está invasión andrajosa? Ladee la cara, quede mirándola, con compasión; y, sin espabimientos, ni vaselina para hacérselo más suave, dijele -Todo lo que ingresamos, por muy fino que sea, se excrementa por el mismo sitio, y cundo morimos no hay diferencia alguna- dejé lo seleccionado, saliendo del local, con arrechera, impotencia. Te cuento esto Adrasto, porque he sobrevido en este maldito negocio, a dos gobiernos de las diferentes tendencias ideológicas, y es la misma vaina, ahora estaban viniendo los nuevos, que en su mayoría eran los mismos anteriores, y los nuevos que ingresaron, se metieron en la red casi en su totalidad, no aguantando dos pedidas de ano, mansos corderos son, cuando el verde, que te quiero ver verde, posan en sus manos, hiznotizandolos, desbaratándolos.

< ¡Qué ideología del carajo, “Billetes” pero verdes! > porque los que ellos hacen los desbaratan en un santiamén; Toda mi ascendentes fueron griegos, mi padre se vino huyéndole a la guerra, trajose a mi madre tres hermanos, y una hermana, solo quedo yo, mi padre murió dando clases de griego y latín, en liceos privados, miserias le pagaban, remendaba con clases privadas a los pudientes, penurias atravesamos, pero dentro de la calma de una familia unidad, en las noches sentábamos en la pequeña sala, luego de cenar, con esplendorosa belleza nos relataba, su interpretación de la historia, había viajado a sus fuentes originarias, el Sanscrito, Arameo, Hebreo, griego, Latín, lenguas muertas como las llaman, pero donde se logra, repetía mi padre con insistencia, tener una verdadera visión, de lo que quisieron expresar los pensadores de la antigüedad.

En las traducciones por muy honesto que sea el traductor, se producen incongruencias, el alma, la mente, del traductor lo guía a interpretar de acuerdo a sus ideas prevalecientes; Las palabras de las lenguas muertas, es el pensamiento primigenio hecho palabra, y está, embrión de un querer decir, describir, la captación del espíritu, lo material, y comunicárselo a sus semejantes.

Constantemente nos recordaba la ambigüedad, maldad oculta, hipocresía, codicia que encierran, no las doctrinas filosóficas, sino el ser humano que con extremismo avasallador, prepotente, se convierte en líder, cegándose dogmáticamente. –Hijos, ustedes eran muy niños, cuando decidimos, su madre, y yo, emigrar, había finalizado la guerra, era el año mil novecientos cuarenta ocho, un hermano de su madre, vivía desde el cuarenta cuatro en Argentina, nos escribía, contándonos lo bien que le iba, las grandes oportunidades existentes, en una de esas cartas manifestó, que veía con desasosiego, la cantidad de emigrantes alemanes que llegaban protegidos por las autoridades, y la iglesia Católica, dándoles de inmediato la ciudadanía, presagiaba él, lo que sería el futuro de ese país, donde acudió gran parte de la intelectualidad huyente de la guerra Civil Española, y la Segunda Guerra mundial, siendo opacada por los dictaduras militares, y los lideres demagógicos, que emergían como el abrojo, en todos los países de Latinoamérica.

Finalmente introdujimos en mi sombrero, los nombres de los países donde teníamos posibilidad de emigrar, escritos en pequeños papeles completamente doblados, revolvimos primera ella, luego yo, tiramos una moneda, cara ella, sello yo, salió cara, Venezuela- Cuando llegamos se había producido un golpe de estado, lo llamaban cívico-militar, luego se produjeron otros hechos, estableciéndose definitivamente una dictadura.

Durante el tiempo que duró, el trabajo sobraba, las ciudades fueron transformadas, construyeron las grandes autopistas, edificaciones educacionales, hospitalarias, se modernizó el país, haciéndolo cosmopolita, la seguridad era de tal magnitud que se dormía con las ventanales de par en par, yo en mi juventud fui activista de la Juventud comunista, era difícil que siendo pobre, obrero, empleado, y en muchos casos pudientes, en la adolescencia no se sea rebelde.

En temprana edad, leí con gran interés las Venas Abiertas de Latinoamérica, de Galeano, pero en la realidad la mayoría de los gobernantes criollos no se cansan de chuparse la sangre de sus pueblos, achacándole todos sus desaciertos al imperio gringo, es una cantaleta que ya se hace hedor nauseabundo, y como le sacan punta, más aun en los que se etiquetan de socialistas.

Ahí tienes el caso de los Castros, alquilando a los ciudadanos cubanos como esclavos, encima de eso le ponen soplones, los graban, amenazan con sus familiares, si se atreven a desertar, que diferencia hay entre esto, y la comercialización de emigrantes, es la misma vaina, pero como esas momias se arropa en habladeras de guevonadas contra los imperialista, y poseen su comparsa, que son los intelectuales, políticos, pela bola, que hacen ruido hasta que logran salir de la miseria, luego nada que te conozco chulo, porque como les encanta, a los dos viejos facinerosos promociona el turismo, la prostitución infantil.

Coño, acaso no lo vi, en el hotel Riviera en la piscina, viejos decrépitos, babeándose tocándole los pechitos a niñas de doce, trece años, y los cabrones vigilantes, hechos los pendejos, pero si venia un cubano fuese negro, blanco, que coño, a todos los joden, al entrar a los predios de la piscina, a empujones lo sacaban; Mi arrechera se hizo tormenta; Venia un señor como la edad de mi abuelo con tres niños, para mas joderme negro, avalancha el vigilante, dispáreme, catapulta la arrechera, el vodka comenzaba a hacer su efecto; Dijele, el maestro y los niños son mis invitados, aceitó al desmadrado con veinte dólares.

¡Ah, pero el hijo de puta barbudo, arreglo el problema ¿Cómo? Fácil, habilito las casas destartaladas del casco central, que llaman histórico, emparapetó con la arquitectura del pobre, e instalo aire acondicionados, de Corea del Norte en las destartaladas habitaciones, para alquilarla por hora a las jineteras y jineteros; El comité de la Puteria, porque para hacer comités no se andan con vainas, nombro las comisiones de reclutamiento; De vender los servicios a los turistas en el Malecón, y los desvergonzados, jóvenes para más arrechera, te dicen –Sexo femenino o masculino- Hijos de la Gran Puta que los Pario. Ha emputado generación, sin frenase con la jineteras, y los ambivalentes.

No los exporta, porque es la mercancía más apreciada, mejor pagada, fácil de domar. ¡Por esa vaina Adrasto, es mejor tenerlos como amigos, y desde lo más lejos posible! ¿Sabes, lo que le sucedió a los de la banda, Del hospital? -¡No! ¿Qué? -¡Chucha madre!* ¿Y, al señor Stalin, y su combo?- -No- ¡Y, Sobre el fiasco de la lotería! -¿Donde coño, estabas metido? - Estuve, en la finca de una tía, nueve meses, en las montañas andinas, donde, se devuelve el hasta el viento, no hay electricidad, solo frio, soledad, paz, ya a las cuatro de la tarde es noche, sinceramente la pase bien, me recupere, pensé en mi futuro, eso lo hice después de un viaje……..-

-No, te ocupes de contármelo, todo lo sé. Es decir ¿Tampoco sabes que tenemos un gobierno socialista?- -¿Que, vaina es esa? Yo veo que todo sigue igual, la misma jodencia, llegue hace cinco días y lo que si me impresiono, es que todos los que trabajan con el gobierno, como que quiere ser capote de torero, porque visten de rojo, los avisos rojos, todas las vergas están alfombrados de rojo-

-Mira, Adrasto comencemos desde el principio. El señor Stalin, también se le metió a Oso Blanco, en el negocio de seguros para los automóviles, hizo tienda aparte, creó una aseguradora, por propio montus- -Eso lo sé, fui quien aviso les dio- -Bueno el asunto es que se trajo de Colombia al niño Josué, preparado ¿Quién, podía imaginar, la fiereza bestial que poseí? Con la cara de pendejo, su risita medio burlona, flacucho, cara de ladrillo, no le cabe un hueco más. Se inicio una verdadera vendetta, indiscriminada, él solito, el Josué, se mamó, despedazo, extermino, a unos doscientos, incluyendo la familia completa del segundo comisario del Estado.

El negocio era entre el señor Stalin, y las máximas autoridades, porque él a su vez los emchanvo, aceitó. La matanza la iniciaron los del hospital, luego no había forma, manera de acabar, de pararlos, estaban poseídos por todos los demonios, la única posibilidad que se deslumbraba, era extirpación total de la banda.

Se enredaron como la cabuya del trompo, sin lograr la manera de bailarlo, nadie quería ni siquiera aflojar el curricán, como si fuera el propio, el que está entre el falo y el ano.

Al ganar las elecciones los socialistas, el sobrino de tu ex socio, el señor Gian tenía muchas cuentas por cobrar, más a Stalin, que a las autoridades salientes. Lo habían tumbado, para terminar de completar, en el negocio de la Pirámide prácticamente lo asaltaron, dos días antes de la exacerbación. Reviente de la base de la pirámide, que nunca las tuvo, porque fue una idea de los rojos rojitos del petróleo “revolucionarios. Comprar las facturas de las contratistas que trabajaban con la petrolera, al treinta por ciento de su verdadero valor, a ellos no se las querían pagar, a así no hubiesen estado en el golpe contra el “socialismo. Quedando el sobrinito con cargo en el gobierno, pero en silla de ruedas, arruinado.

Envía el tío a hacer contacto con Oso Blanco, se siente apoyado, embravecido, ha llegado la hora de cóbraselas todas juntas, y darse el vuelto. Patente de corso para Oso Blanco, se atraganta de cadáveres, ciento cincuenta, me dijo él antes de partir, sin nada. Josué se encarga del segundo comisario, falla en matarlo a él, pero la hace peor, elimina su esposa, tres hijos, cuatro hermanos, la suegra el padre, juntos todos, en una fiesta, en su casa festejaban el aniversario veinticinco, de la boda, él segundo comisario salió a comprar licor, no estaba.

Buscan a Josué, en todos los lugares, el bicho festeja, ¿Dónde Crees? ¡No, hables! ¡Coño, Aquí! Se les escapó el malandrín, astuto que es el bicho.

Entradle con una arrechera de años retenida contra mi negocio, en menos de una hora deshicieron lo que años me costo.

El Comisario Principal, y Stalin, debían de ser eliminados por Oso Blanco, pero que va, mucho flux pa` Petra, le queda grande. Zarandea, trata, quítales sus escorias, esbirros, a tiro limpio, palo a palo, de frente sin emboscadas. Renueva el Oso Blanco, su percha, con sicarios traídos de Colombia. Nada de nada, lleva demasiados, sin resultados de acabar con las raíces.

Contraataque masivo, se hace estorbo, el Oso Blanco, para todas las partes. Buscan Como aguja en pajar, eliminarlo es esencial, para la supervivencia de los clanes gansteriles, que son todos, sabe demasiado de ambos. Vive en la alta Guajira sin asomarse, demasiado viento allá.

Cae, el señor Stalin, trabajo inmaculado, limpio, suave. Se venga el señor Gian, ni gastos tuvo, favor no debe.

Informe del portero del bar donde estaba, el Stalin, taquigrafiado.

-A eso de la una y media, el sol martillaba sin clemencia, debajo de aquella matica me escudaba, der er’ mardito; Sacudirme der er’ vergajo sueño, que aguevonicatizado me tenia; Sobresalto, cagera entro, veniansé como si fueran la caravana presidencial; Ocho monstruos de los que no le paran pelota a nadie, sino cuando se estrellan, todas negras, esvergadas; Ducho soy en olfatear; ¡Nada! me dije pa’ mis adentros, estos son del gobierno, dicho y hecho; Sorpresa, con ellos el señor Stalin, enfurro mi gorra de Boston, como le pido a la virgencita jodan a los Yankes, er Boston, para que se alegre mi presi, esos son unos jodidos pitiyankes, puñeteros que son, mal agradecidos, como joden, ahorcaron al pobre Sardón, si el amigo de mi comandante, el prócer del Irak; Ni que decir del verdoso Kadefin, que como dice er comandante de la revolución, no es por los euros que se mide a un gran revolucionario, sino por su talla, sacrificio, modestia, y el tipo se las tiene todas, como el que apellidan Muboto, Kumboto, por ahí está la vaina, el de África, que para hacer las vergas bien hechas se necesita tiempo, y eso es lo que no entienden los gringos; ¡Coño se me olvidaba! el que es como padre del comandante, el barbudo, tantos años sacrificándose, creo que cincuenta y dos, para desbloquear a la isla, es tan bueno er viejito; Yo no sé porque la tienen cogida con todos ellos.

Pero bueno, lo mío es contarle como sucedió la vaina; Ahí les va sin más crusazón, derechito. Llegaron pues, apearonsé, creo que es así, de las bichotas, que de que asustan, duda no hay, todos los viejitos que aquí vienen, le tienen pavor, ya a varios los han dejado en sillas de ruedas, a otros sin sufrimiento en el cementero del Campus Mudos

Todos venían emfluxaotes, de los trajes italianos, con camisas rojas, corbata más roja, parecían unas florecitas de esas que llaman cayenas, que como el abrojo no le paran pelota si hay agua, les da igual; ¡Er señor Stalin, No! que yo sepa nunca le han gustado los trajes, ni las corbatas, lo de él son las guayaberas anchas, así esconde su barriga, es puntiaguda ¡Como le debe haber costado fórjala! Ojala, yo pudiera tenerla, como har’ta, el agraciado.

Una vez que estuvo por aquí, el enano, uno de los escoltas, que así debe llamarlos uno, porque se arrechan si se les dice guardaespaldas, y peligrosos que son los bichos, no se andan con vainas para desenfucar, y hacer trillar la anti-para-bolas. Me contó. En ese momento, había comenzado a almorzar, me estaba comiendo unas galleticas de soda, con una cajita de sardina de las de a bolívar, de las subsidiadas, que es arrecho conseguirlas, todas se las llevan para Colombia, allá valen que jode.

-¡Mirá maracucho! alguna vez has comido caviar -Que vaina es eso- -No jodas, huevas de centurión, que viven en los mares fríos, árticos- -Los únicos centuriones de los cuales he oído habladurías, fue de los que me conto un mesonero, que fue a una fiesta de disfraces, y todos tenían que vestir a la usanza de la época del Imperio Romano, tengo entendido que había muchos homosexuales, travestiste, de esos que esconden lo que son, y se mantienen hablando mal, actuando hipócritamente contra los que enfrentan su naturaleza con orgullo; Pero ahora es igual, coño pero no sabía que ponían huevos, bueno todos los días se aprende algo nuevo. ¡E’r tipo se emputo!- -Mirá come mierda, anda a tomarle el pelo a tu madre- -Discurpeme señor, no ha sido mi intercionalidad molestarlo- Volteó y se fue para el coño, que es donde se van todas las pelotas de beisbol cundo hay jonrón, es decir pa atrás del estadio; Porque la gente, se ir’margina, que porque uno trabaja en está vaina, es un ir’norante; Lo que el cabrón ese me iba a contar, como si uno no sur’piera todo lo que sucede en está pocir’ga de mierda; Es que el desgraciado er’ nano, cada vez que viene se ator’siga con cinco platos de esa vaina negra, que el muy descojonado pomposamente nombra caviar, y que deberían llamarlo cambiar, porque luego de har’tase sale er’mollejado par’ er baño, a descargar ese mierderal; Luego como si nada, pide la curvina más grande, de cinco kilos pa’lante, yr, que como las que él pescaba cuando estaba jodido, y no se había metido en la pomada.

Adentro el sanfarroche, desvergue, festejo, fue descomunal, el comisario mayor mando a matar un ovejo de veinticinco kilos, siete conejos, diez y seis iguanas de la Cañada, de por allá, en el distrito Urdaneta del Estado Zulia, las mejores, gordas si son, se las llevan de contrabando para Europa, er medio kilo con concha, carne, huesos, piel, la pagan a diez y ocho libras esterlinas, como les gustan a los ingleses que lo jodan, aquí la comemos los que estamos súper jodidos, las cazamos en los patios de las casas, a pedrada limpia, eso era antes, ahora con esa vaina, están desapareciendo, y los que nos beneficiábamos sin acabarlas, nada que ver, hacerle otro hueco a la correa, los que la tenemos, los otro ajustarse el curricán o la cabuya; Y, como si fuera poco un venado de Periján, grandote que era, lo tenían enjaulado engordándolo, bueno y otras menudencias,

El enano, y que se dio una descomunal comilona, coño, yo creo que presentía la vaina, comía se espitaba par er baño, se metía los dedo en la boca, y zas, pa’ fuera, y vuélvele a sentarse, para entr’arle. Eran ya, como las seis de la tarde, comencé a observar que los guardaespaldas de ambos salían, y se iban para el centro comercial, que está enfrente; Quedaron solamente el comisario mayor y er’ enano. Hecho el policía del cine Vallejo, que al presentir alguna pendencia, en sus predios se retiraba, y escondía donde nadie pudiera conseguirlo, me ar’guarneci entre las matas más gordotas, con los palos gruesos de escudo, me dije; Por si forcé calaveri corqui, es decir, por si acaso, eso me lo enseño un estudiante de letras que hecho verga se mantenía, y al emborracharse se las daba por frasear, y que latín me decía, y que verga, como jodo yo con esas palabras, que más bien parecen vergas dichas por los Joviteros, de allá de la costa oriental del lago de Maracaibo, cuando tengo tres vergajasos en er pecho.

Al salir ambos, el comisario tomó hacia el lado izquierdo. Quedó solo er enano, atiné a mirar entre er follaje der la mata, para ver, por esas casualidades de la vida, como si mí Diosito me permitiera ser testigo de lo que se avenía, para contar que en esta vida, todos pagamos lo que hacemos antes de morirnos; er señor Stalin, me era conocido desde la infancia, no mi amigo, esos carecen de ellos, malo como a el solo lo ha parido la tierra; prepotente, avasallador, tunante.

Cuantos balazos dispararon, mentiría si digo algo, pero lo que sí puedo asegurarle a fe, que la verdad verdadera, es que él recibió treinta y tres. La cagada fue grande, no mía, de él, y hedionda; Poca antes, de los balazos, sus ojos verdosos-amarillosos, trataban de salirse de las orbitas, en pretérito recordatorio, palabras que me fueron insinuada por el estudiante amigo; En este acto declarativo para entender, er’informar, que er desar’amado logro visualizar toda su perra vida, luego del primer fogonazo. Cuando se lo conté a Gumersinda, mi mujer me dijo -Te fijáis Fantasmita, lo bello que debe ser morir cagando, nosotros ni de vaina que tendremos ese chance de morir jar’tos-

Es fe que transcribo, sin alteraciones de palabras, lo expresado por Fredegundo Cleómenes González, en señal de aceptación, nuestras rubricas al pie.

En Maracaibo, a los trece días del mes de Enero del año en curso.
Fredegundo Cleómenes González. Clismitero Babey Ruth León

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